España, nuevo paciente del Dr. House
El pasado jueves 26 de Diciembre de 2006, Cuatro alcanzaba los 3.400.000 espectadores conectados a su emisión gracias al rostro y las formas del doctor Gregory House, solo 500.000 espectadores por debajo de una serie tan castiza como El Comisario (Tele 5). Esto viene a confirmar el éxito de la producción norteamericana allende las fronteras de su país. Un nuevo producto rentable de la polémica Fox que la nueva cadena española está sabiendo explotar.
Las lecciones que Hugh Laurie regala a los espectadores son en algunas ocasiones magistrales. Los guionistas han creado un monstruo que contra pronóstico no es repudiado por nuestra sociedad basada en la hipocresía y las buenas formas (tal vez esto, la falta de costumbre, sea un aliciente para dedicarle un par de horas a la semana). Se trata de un hombre descarado, dado a algunos vicios e intelectualmente arrogante que parece no mostrar respeto por nada ni por nadie. House encajaría como médico de la Seguridad Social (tal vez deberíamos omitir el intelectualmente de la frase anterior).
De cualquier forma no deja de ser sorprendente que alguien así se esté convirtiendo en modelo de referencia para muchos de los habitantes de este país. ¡Mi prima de 10 años que hace unos años quería ser Beckham ahora juega a ser House! ¿Estará consiguiendo el exitoso doctor curar a los españolitos del porterismo y la caspa?

Resulta muy significativo que sea la segunda serie más vista de su franja horaria (contando que se emite en prime time). Para empezar, porque no es un humor al alcance de todos los bolsillos. La esencia de la serie, y aquello que la convierte en un producto televisivo no detestable es que mucho más allá de las palabrotas o el drama de la vida, se esconden cínicos chistes que cortan cual bisturí. Obviamente mi pequeña prima no entiende estos chistes, pero cabe la duda de que mis tíos, que son quienes controlan el mando de la televisión, sí.
Además ahora muchos consumidores de Salsa Rosa que del interior del cuerpo humano conocían poco más que la bilis, saben ahora también que existen cosas como el encéfalo o la glándula pituitaria.
Pero no es oro todo lo que reduce. Como buena medicina, tiene contraindicaciones. Mi alegría se ve frenada al pensar que el éxito del método House en paises como el nuestro o los EEUU (recordemos que es presidido por un señor que se llama George W. Bush) puede venir dado por los aspectos que antes consideraba superficiales de la serie: el morbo de ver como un médico insulta y ofende al paciente, lo trágico de estar al borde de la muerte, que la belleza de la actriz que interpreta a la doctora Allison Cameron sea incontestable...
¿Tendría el mismo éxito la serie si en vez de Jeniffer Morrison la ayudante de House fuese Pedro Almodovar travestido o si el personaje interpretado por Hugh Laurie fuese tan cínico como ahora pero curase a sus pacientes de un modo convencional? Algunos datos apuntan que no sería así... En encuestas planteadas en la página web de Cuatro, un 80% de los telespectadores que votaron eligieron la siguiente escena (House mientras su equipo mira los testículos de un paciente que niega tomar esteroides): "Sus labios dicen que no y sus ciruelitas dicen que sí.", frente al 19 % que prefirió votar por la opción (House responde a Cameron cuando le dice que trata mejor a un paciente porque es un mito del béisbol): "¡Dios mío, tienes razón! Te prometo que la próxima vez que una maruja se pinche un dedo nos dejaremos la piel". ¿Cuál votarían ustedes? ¿Las ciruelitas o la diferencia de trato a la estrella del béisbol y la maruja?
Al terminar el artículo mis esperanzas de que el housexil terminase con la mediocriditis se desvanecen en un alto porcentaje. Tal vez me ilusioné antes de tiempo... Hay cosas que nunca cambiarán.
De cualquier modo, debemos agradecer a House tres cosas: que en la televisión española se siga emitiendo alguna serie con un mínimo de calidad, que tal vez este país deje de formar futbolistas en masa para ser una buena cantera de doctores y que ahora sé que si como queso no pasteurizado luego no debo tomar antiácidos.
David Aliaga

Álvaro Javier dijo
Nu hay que generar la gente de la Seguridad Social con la mala leche, la gran mayoría son ultrasimpatiquisimos, o no se a q medico vas tu, pero los q a mi me tocan suelen ser un ncanto
2 Enero 2007 | 03:55 PM